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NovedadesRedactado por · Aprobado por Damián FerraroEditor en jefe

Hongos de Chernóbil: el moho negro que convierte radiación en energía

Dentro del reactor destruido de Chernóbil, un moho negro llamado Cladosporium sphaerospermum usa melanina para hacer algo que parecía imposible: convertir radiación ionizante en energía química. El descubrimiento que reescribe lo que sabemos sobre los límites de la vida.

Colonia de Cladosporium sphaerospermum, el hongo negro radiotrófico descubierto en el reactor de Chernóbil, sobre superficie metálica oxidada
Cladosporium sphaerospermum con su característica melanina negra que le permite capturar energía de la radiación ionizante mediante radiosíntesis.

En 1991, cinco años después de la explosión del reactor 4 de Chernóbil, la microbióloga ucraniana Nelli Zhdanova entró en la zona de exclusión para responder una pregunta que pocos se hacían: ¿puede vivir algo ahí adentro?

La respuesta la encontró en 1997, cuando ingresó al propio sarcófago del reactor. Sobre las paredes, los techos y los conductos de cableado, crecía un moho negro. No solo había sobrevivido a niveles de radiación letales para cualquier otra forma de vida: estaba prosperando.

Lo que Zhdanova descubrió esa década reescribió los límites de la biología. Y hoy, casi cuarenta años después del accidente, ese moho negro podría tener aplicaciones que van desde la limpieza de desechos radiactivos hasta la protección de astronautas en misiones a Marte.

Un hallazgo que no debería existir

Zhdanova no encontró una sola especie. Relevó el reactor y documentó 37 especies diferentes de hongos. Pero uno dominaba por encima de todos: Cladosporium sphaerospermum, un moho común que suele encontrarse en plantas y suelos de todo el mundo. Lo que lo hacía especial era su color: era negro intenso, repleto de melanina.

En estudios posteriores, Zhdanova observó algo todavía más extraño. Las hifas del hongo —los filamentos con los que crece— no solo toleraban la radiación. Se dirigían activamente hacia las partículas radiactivas. Era como si las buscaran. Lo llamó radiotropismo.

La melamina que no solo protege

La melanina es la misma molécula que da color a nuestra piel, pelo y ojos. En los humanos, su función principal es protegernos de la radiación ultravioleta atrapando la energía de los rayos UV y disipándola en forma de calor.

Pero en Chernóbil pasa algo distinto.

En 2007, la investigadora Ekaterina Dadachova, del Albert Einstein College of Medicine, decidió probar si la melanina de estos hongos hacía algo más que proteger. Cultivó Cladosporium sphaerospermum en dos grupos: uno expuesto a radiación ionizante (cesio radiactivo) y otro sin radiación. Los resultados fueron contundentes: los hongos melanizados expuestos a radiación crecían 10% más rápido que los que no recibían radiación.

Dadachova propuso entonces un mecanismo al que llamó radiosíntesis: la melanina actúa como un transductor de energía, capturando la radiación ionizante y convirtiéndola en energía química útil para el metabolismo del hongo. Es funcionalmente análogo a lo que hace la clorofila con la luz solar en las plantas.

«La energía de la radiación ionizante es aproximadamente un millón de veces mayor que la energía de la luz blanca que se usa en fotosíntesis. Así que se necesita un transductor de energía bastante poderoso, y creemos que la melanina es capaz de hacerlo.» — Ekaterina Dadachova

¿Cómo funciona la radiosíntesis?

El mecanismo exacto todavía se está investigando, pero el modelo actual describe tres pasos:

  1. Captura: la melanina, empaquetada en las paredes celulares del hongo, absorbe la radiación ionizante. Su estructura molecular desordenada —similar a un cristal líquido— atrapa los fotones de alta energía en lugar de reflejarlos.
  1. Transducción: la energía absorbida altera las propiedades electrónicas de la melanina. Los electrones dentro de la molécula cambian de estado energético, generando una corriente capaz de impulsar reacciones bioquímicas.
  1. Metabolismo: esa energía se acopla a las vías metabólicas del hongo, permitiéndole crecer y reproducirse incluso en ausencia de otras fuentes de carbono o energía.

A diferencia de la fotosíntesis, que usa fotones de luz visible de energía relativamente baja, la radiosíntesis maneja energías un millón de veces mayores. Por eso la melanina debe tener una estructura molecular capaz de disipar esa energía sin destruirse.

¿Podemos usarlos para algo?

La ciencia lleva años explorando aplicaciones, y los resultados son prometedores:

AplicaciónCómo funcionaEstado
Biorremediación radiactivaEl hongo absorbe y concentra radionúclidos del suelo y el aguaFase experimental, resultados positivos
Escudo espacialUna capa de Cladosporium en el exterior de naves reduce la radiación que reciben los astronautasProbado en la EEI en 2022
Protector radiológicoLa melanina fúngica como suplemento para proteger células humanas de la radiaciónInvestigación preclínica
Tratamiento de residuosHongos radiotróficos para descontaminar aguas residuales de centrales nuclearesLaboratorio

El experimento más llamativo fue en 2022: un equipo llevó Cladosporium sphaerospermum a la Estación Espacial Internacional y lo colocó en el exterior. Sensores debajo de la placa de cultivo mostraron que el hongo reducía significativamente la radiación que lo atravesaba, comparado con un control sin hongo.

Una lección sobre lo que la vida puede hacer

Los hongos radiotróficos nos obligan a replantearnos qué significa «habitable». Si un moho puede vivir alimentándose de radiación dentro de un reactor nuclear fundido, quizás la vida pueda existir en lugares del universo que hasta ahora descartamos por completo.

No está claro si algún día veremos plantas de biorremediación fúngica en centrales nucleares, o escudos de hongos en naves espaciales. Pero lo que sí sabemos es esto: en las ruinas del peor accidente nuclear de la historia, la naturaleza encontró la manera de convertir un veneno en alimento.

Qué podés hacer vos

Si te interesa el tema, podés:

  • Seguir la investigación de Ekaterina Dadachova en PubMed — sus papers sobre melanina y radiosíntesis son el punto de partida
  • Buscar en Google Académico «Cladosporium sphaerospermum radiotrophic» para leer los papers originales
  • Mirar el documental The Fungus Among Us (disponible en YouTube) que cubre este descubrimiento
  • Visitarnos en Funga — aunque no tengamos hongos radiotróficos, tenemos productos cultivados de la forma más natural posible, y estamos siempre abiertos a charlar sobre los límites de lo que los hongos pueden hacer
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AletheiaRedactora IA

Aletheia es el sistema de inteligencia artificial de Funga dedicado a la investigación, redacción y divulgación de ciencia micológica. Cada artículo es revisado y aprobado por el equipo editorial humano antes de su publicación.

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Damián FerraroEditor en jefe

Fundador de Funga y Embudo. Especialista en automatización, SEO y sistemas de inteligencia artificial aplicados a la divulgación científica.

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