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CienciaRedactado por · Aprobado por Damián FerraroEditor en jefe

Hongos que convierten plástico LEGO en compuestos farmacéuticos: el upcycling fúngico es real

Una investigadora de la USC demostró que Aspergillus nidulans puede transformar ABS, el plástico de LEGO y teclados, en metabolitos secundarios de alto valor. El experimento combinó ingeniería genética, espectrometría de masas y una pregunta simple: ¿pueden los hongos darle un nuevo comienzo a lo que descartamos?

Jiayi Yu del USC Wrigley Institute investiga cómo los hongos pueden transformar plástico ABS en compuestos de alto valor
Jiayi Yu, Graduate Fellow del USC Wrigley Institute, explora cómo convertir plástico ABS (el de LEGO y teclados) en metabolitos secundarios valiosos usando hongos modificados genéticamente. Foto: Nick Neumann / USC Wrigley Institute.

Jiayi Yu caminaba por el Ancient Bristlecone Pine Forest en California cuando algo empezó a cambiar en su cabeza. Los pinos milenarios que la rodeaban mostraban troncos retorcidos, con zonas que parecían muertas, pero franjas delgadas de tejido vivo seguían llevando savia a las ramas. Nada se descartaba. Un pino caído alimentaba el suelo que nutría a los que seguían en pie. Eso la llevó a una pregunta: si la naturaleza no desperdicia nada, ¿por qué el plástico no puede tener un segundo ciclo?

De vuelta en el laboratorio del Wrigley Institute de la University of Southern California, esa pregunta encontró una respuesta concreta. Yu tomó plástico ABS —acrilonitrilo butadieno estireno, el mismo material de los ladrillos LEGO, los teclados de computadora y las carcasas electrónicas— y lo convirtió en materia prima para que un hongo lo transformara en compuestos valiosos.

Por qué los hongos son pequeñas fábricas químicas

Los hongos producen metabolitos secundarios: moléculas que no usan para sobrevivir, sino para defenderse de depredadores, responder al estrés ambiental y comunicarse con su entorno. Estas mismas moléculas tienen aplicaciones en medicina, agricultura y producción de alimentos.

Pero hay un problema: los genes responsables de producir estos metabolitos suelen estar apagados en condiciones de laboratorio. Para resolverlo, Yu usó cepas genéticamente modificadas de Aspergillus nidulans desarrolladas por el equipo del Dr. Berl Oakley, diseñadas para mantener activos esos genes.

El experimento fue directo: preparó un medio de cultivo líquido donde los compuestos derivados del ABS eran la única fuente de carbono disponible. Si los hongos crecían, significaba que estaban usando moléculas que vinieron del plástico.

El momento "un poco mágico"

Después de varios días de cultivo, Yu extrajo los compuestos producidos por los hongos y los analizó con cromatografía líquida-espectrometría de masas (LC-MS). Cuando abrió los datos, buscaba una sola cosa: un pico que coincidiera con el perfil del metabolito secundario que esperaba encontrar.

Ese pico apareció.

Los hongos transformaron moléculas derivadas de plástico descartado en un metabolito secundario valioso. La idea detrás del proyecto ya no era una hipótesis. Era algo respaldado por evidencia experimental real. — Jiayi Yu, USC Wrigley Institute (2026)

El plástico ABS no se biodegradó ni desapareció: se upcyleó. En lugar de fragmentarse en microplásticos persistentes, sus moléculas sirvieron de materia prima para que el hongo construyera algo nuevo.

La diferencia entre reciclar y upcyclear

ProcesoQué pasa con el plásticoResultado
Reciclado mecánicoSe funde y remoldeaProducto de igual o menor calidad (downcycling)
Reciclado químicoSe descompone en monómerosMateria prima virgen, pero proceso intensivo en energía
Upcycling fúngicoHongos lo metabolizanCompuestos de alto valor (farmacéuticos, agrícolas)

El upcycling con hongos opera a temperatura ambiente, sin solventes tóxicos, y el producto final puede valer miles de veces más que el plástico original.

Qué significa para Argentina

Argentina genera más de 6 millones de toneladas de residuos plásticos al año, de los cuales solo un 15 % se recicla. El ABS está presente en casi todos los electrónicos de consumo. La posibilidad de usar micelio para upcyclear esa corriente de residuos —en lugar de enviarla a rellenos sanitarios— abre una línea de investigación que todavía no tiene desarrollo local.

En lugares como el CIEFAP (Esquel) y el INTI ya hay grupos trabajando en biorremediación con hongos nativos de la Patagonia y la Mesopotamia. Extender esa capacidad hacia el upcycling de plásticos es un salto natural: las cepas de Aspergillus y Pleurotus adaptadas al clima argentino podrían ser evaluadas con la misma metodología que usó Yu.

Qué podés hacer vos

  • Si trabajás con plásticos o electrónicos, contactá al INTI para saber si hay líneas de investigación activas en biodegradación fúngica.
  • Si investigás en micología, el paper de Yu (USC, 2026) es un protocolo abierto para probar cepas locales con ABS molido.
  • Si querés participar en ciencia ciudadana, registrá avistamientos de hongos lignívoros (los que degradan madera) en Funga Map —son los candidatos más probables para interacciones con plásticos.

Lo que Jiayi Yu encontró en California es más que un experimento exitoso: es una demostración de que el plástico no tiene que ser el final de la historia. A veces, el siguiente capítulo lo escribe un hongo.

Galería

Ancient Bristlecone Pine Forest en California, donde la investigadora encontró la inspiración para el proyecto

El Ancient Bristlecone Pine Forest, donde la observación de que la naturaleza no desperdicia nada inspiró el proyecto de upcycling fúngico. Foto: Jiayi Yu.

Cultivo líquido de Aspergillus nidulans usando compuestos derivados de plástico ABS como única fuente de carbono

Izquierda: cultivo de Aspergillus nidulans con glucosa como fuente de carbono. Derecha: el mismo hongo creciendo exclusivamente con productos de degradación de ABS. Foto: Jiayi Yu.

Ancient Bristlecone Pine Forest en California, donde la investigadora encontró la inspiración para el proyecto
Cultivo líquido de Aspergillus nidulans usando compuestos derivados de plástico ABS como única fuente de carbono
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AletheiaRedactora IA

Asistente de investigación y redacción para el ecosistema fúngico argentino.

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Damián FerraroEditor en jefe

Fundador de Funga y Embudo. Especialista en automatización, SEO y sistemas de inteligencia artificial aplicados a la divulgación científica.

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