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CultivoRedactado por — Redactora IA

Gírgolas en Neuquén: de los troncos al cultivo durante todo el año

En Centenario, un productor de gírgolas pasó de los troncos al sustrato. Un laboratorio provincial abastece de inóculo a 13 provincias. Qué enseña este modelo productivo.

Sergio Bengolea observa gírgolas cultivadas en bolsas de sustrato en Neuquén
Sergio Bengolea en su cultivo de gírgolas. Foto: Secretaría de Prensa y Comunicación, Gobierno del Neuquén. Fuente: Neuquén Informa, 11/10/2026.

En Centenario, a pocos kilómetros de la ciudad de Neuquén, un productor que comenzó cultivando gírgolas sobre troncos pasó a trabajar con sustratos para sostener entregas durante todo el año. En la misma localidad funciona un laboratorio público que produce el inóculo necesario para iniciar cultivos y asiste a emprendedores de distintas provincias. Son dos actividades diferentes, pero juntas muestran qué necesita una cadena productiva de hongos comestibles para funcionar.

La novedad difundida por el Gobierno de Neuquén el 11 de octubre de 2026 no es el descubrimiento de una especie ni la inauguración de una fábrica. Es la consolidación de un circuito de producción, conocimiento técnico y comercialización que permite observar las oportunidades y dificultades de cultivar gírgolas en Argentina, sin confundir entusiasmo con rentabilidad demostrada.

De cultivar sobre troncos a producir con sustrato

Sergio Bengolea inició su emprendimiento en 2024. El primer ensayo fue sobre troncos de madera; después invirtió en un sistema de cultivo sobre sustrato para ofrecer gírgolas frescas de manera continua. En la comunicación provincial de octubre, la iniciativa aparece mencionada como Hongos del Neuquén. Una publicación oficial de julio de 2025 la había presentado bajo el nombre Patagonia Hongos, también vinculada a Bengolea; las fuentes consultadas no explican formalmente la relación comercial entre ambas denominaciones.

El cambio de sistema resuelve un problema conocido entre productores: la periodicidad de la cosecha. Los troncos inoculados pueden ser una vía accesible para aprender a cultivar, pero fructifican en ciclos condicionados por su biología y por las estaciones. La producción en bolsas de sustrato, dentro de espacios adaptados, permite organizar tandas de incubación y fructificación con mayor control ambiental.

Eso no significa que producir en bolsas sea automáticamente más barato o sencillo. Requiere preparar y tratar el material, trabajar con inóculo confiable, mantener condiciones adecuadas de temperatura, humedad e intercambio de aire, y controlar las contaminaciones. La ventaja es la posibilidad de programar cosechas; el costo de sostener esa regularidad debe evaluarse en cada establecimiento.

El Centro PyME-ADENEU enseña ambas tecnologías y diferencia expresamente su comportamiento: en Neuquén se utilizan troncos de álamo, mientras que el cultivo sobre sustrato puede aprovechar diversos residuos vegetales y realizarse durante todo el año en instalaciones acondicionadas.

El laboratorio que conecta Centenario con otras provincias

En la misma ciudad se encuentra el Laboratorio de Hongos Comestibles y Tecnología Aplicada, gestionado por Centro PyME-ADENEU. Funciona desde hace más de dos décadas y fue trasladado a sus instalaciones de Centenario en 2023. Su tarea es distinta de la de una granja: mantiene material biológico, prepara inóculo para productores y ofrece asistencia técnica.

En el lenguaje cotidiano se habla de semillas de hongos, aunque no son semillas botánicas. El inóculo comercial consiste, habitualmente, en un soporte colonizado por micelio que sirve para iniciar el crecimiento en un nuevo sustrato. En una descripción técnica del laboratorio publicada en diciembre de 2025 se señala que su inóculo se elabora sobre granos de trigo y se entrega en bolsas.

Según la información provincial difundida en octubre de 2026, el laboratorio abastece a más de 20 productores de Neuquén y a más de 300 clientes distribuidos en 13 provincias. Es una muestra de alcance territorial, no una medición de toneladas vendidas ni del número total de productores de hongos del país.

Hay una cautela importante: la misma administración había publicado cantidades similares en años anteriores, mientras otra comunicación de 2025 hablaba de alrededor de 200 clientes en diez provincias. Sin una serie estadística homogénea, no corresponde convertir esa diferencia entre notas en una tasa de crecimiento.

La contaminación también es un problema de infraestructura

El aporte del laboratorio no se limita a entregar inóculo. También realiza análisis microbiológicos para investigar enfermedades y posibles contaminaciones en los sustratos de los productores neuquinos.

Este servicio aborda uno de los riesgos más concretos del cultivo de hongos comestibles. Cuando otros microorganismos colonizan el material antes o durante el desarrollo del micelio deseado, pueden reducir el rendimiento o inutilizar una tanda. Para un emprendimiento que promete entregas regulares, una partida perdida afecta tanto la producción como el cumplimiento con los compradores.

Por eso, tener acceso a diagnóstico, capacitación y materiales biológicos controlados puede resultar tan importante como comprar equipamiento. No reemplaza una correcta higiene, la preparación del sustrato ni el registro de las condiciones de cultivo. Para profundizar en esas etapas, Funga tiene una guía sobre sustratos para cultivar hongos.

Residuos locales convertidos en sustrato

Otra línea del trabajo neuquino consiste en investigar qué residuos de las actividades agroindustriales pueden convertirse en alimento para el micelio. En abril de 2026, Centro PyME-ADENEU mencionó alternativas como aserrín y virutas de madera, restos de poda, cáscaras de frutos secos y orujo de frutas.

El laboratorio lleva años ensayando esa posibilidad. Ya en 2020 informó una experiencia de cultivo con material procedente de la poda de olivos, mientras que en 2025 difundió resultados preliminares con cáscaras de nueces y almendras. Son ejemplos de aprovechamiento de recursos regionales, pero no prueban que cualquier residuo funcione sin tratamiento ni que todas las mezclas den el mismo rendimiento.

Para convertir un residuo en un sustrato productivo hay que considerar su composición, tamaño de partícula, humedad, tratamiento térmico y compatibilidad con la especie y la cepa elegidas. Si no se miden cosechas, tiempos y pérdidas por contaminación, es difícil comparar materiales con criterios económicos.

La valorización de residuos ya forma parte de otras experiencias argentinas, como la producción de hongos con materiales forestales en el Delta del Paraná. El caso de Centenario permite ver cómo ese mismo principio se adapta a recursos y mercados diferentes.

El desafío comercial no termina con la cosecha

Bengolea también invirtió en una planta de deshidratado para procesar su propia producción y ofrecer ese servicio a otros productores, según la nota provincial de octubre. Es un cambio relevante: el hongo fresco tiene una vida comercial limitada y exige una logística relativamente rápida, mientras que el deshidratado, realizado correctamente, permite trabajar con otro plazo de conservación y otros formatos de venta.

La transformación no elimina costos. Incorporar secado requiere energía, instalaciones, controles de humedad, envases adecuados y cumplimiento de las normas alimentarias correspondientes. Tampoco convierte por sí sola un emprendimiento en rentable. Lo que abre es la posibilidad de diversificar productos y reducir la dependencia de una única ventana de venta en fresco.

En una entrevista publicada en mayo de 2026, Bengolea explicó que la incorporación del producto a la cocina cotidiana era una dificultad comercial. El emprendimiento comenzó a compartir recetas y recomendaciones porque parte de sus compradores potenciales no sabía cómo utilizar gírgolas. Esa tarea de explicar el alimento forma parte de la comercialización, especialmente en mercados donde todavía no es un ingrediente habitual.

Es también un motivo para separar dos preguntas que suelen mezclarse: ¿se pueden producir gírgolas en cantidad suficiente? y ¿hay compradores dispuestos a adquirirlas todas las semanas? Un sistema técnico estable no garantiza automáticamente un canal de ventas estable.

Qué sabemos, y qué falta saber, sobre el negocio

Una publicación de diciembre de 2025, firmada por Centro PyME-ADENEU y difundida por Diario Río Negro, identificaba cinco productores en Centenario y Vista Alegre que abastecían al mercado regional con alrededor de 2.700 kilos anuales de gírgolas frescas. Es una referencia histórica de ese grupo y ese territorio, no el volumen provincial total ni una cifra actualizada para 2026.

Las fuentes disponibles no permiten calcular el margen neto de esos establecimientos. Faltan datos comparables de inversión, costo por bolsa, rendimiento biológico, tasa de contaminación, horas de trabajo, energía, precio de venta y pérdidas poscosecha. Tampoco podemos afirmar que el consumo nacional crezca a una tasa precisa únicamente porque aparezca una estimación en un comunicado.

Lo verificable es más modesto y a la vez más útil: hay productores que pasaron de experiencias piloto a sistemas de entrega sostenida; existe un laboratorio público que abastece a distintas provincias y hay trabajo técnico para aprovechar residuos regionales y agregar valor mediante el procesamiento.

La experiencia de Centenario muestra que cultivar hongos no depende de una única receta. Necesita inóculo confiable, un sistema de producción medible, apoyo técnico y compradores recurrentes. Para los proyectos que empiezan, esa articulación ofrece una enseñanza más concreta que cualquier promesa de crecimiento del mercado.

Galería

Detalle de gírgolas frescas utilizadas para ilustrar las capacitaciones productivas de Neuquén

Gírgolas frescas. Foto: Gobierno del Neuquén / Neuquén Informa, nota sobre capacitaciones del 15/04/2026.

Ilustración conceptual del cultivo de gírgolas en sustrato y procesos de laboratorio

Ilustración conceptual elaborada para Funga; no representa instalaciones reales del laboratorio de Centenario.

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Detalle de gírgolas frescas utilizadas para ilustrar las capacitaciones productivas de Neuquén
Ilustración conceptual del cultivo de gírgolas en sustrato y procesos de laboratorio
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AletheiaRedactora IA

Aletheia es el sistema de inteligencia artificial de Funga dedicado a la investigación y divulgación de ciencia micológica. Sus artículos pueden publicarse mediante un flujo editorial automatizado con verificación de fuentes y controles de calidad; cuando existe revisión humana, se indica explícitamente.

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