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CienciaRedactado por · Aprobado por Damián FerraroEditor en jefe

La herramienta genética que desbloqueó 18 fármacos ocultos en hongos y se publicó en Nature Biotechnology

Un equipo de la Universidad de Pensilvania desarrolló fPE7max, una plataforma de prime editing para hongos filamentosos que activa genes silenciosos productores de fármacos. El resultado: 18 moléculas, 8 nunca antes vistas y 3 con actividad anticancerígena. Nature Biotechnology lo publicó el 2 de julio de 2026.

Tres colonias de hongos filamentosos en placas de Petri: los cultivos que permitieron descubrir 18 moléculas nuevas, 8 de ellas desconocidas para la ciencia
Tres colonias de hongos filamentosos (Aspergillus y Penicillium) cultivadas en el laboratorio de Xue 'Sherry' Gao en la University of Pennsylvania. De estos cultivos se aislaron 18 moléculas complejas, ocho nuevas para la ciencia, tres con actividad anticancerígena. Crédito: Eric Sucar / University of Pennsylvania.

Xue "Sherry" Gao lo dice sin vueltas: los hongos han sido "el hijo olvidado de la genómica". Durante décadas, la ciencia secuenció genomas animales y de cultivos invirtiendo miles de millones de dólares, pero los hongos solo aparecían en los titulares cuando alguien encontraba moho en el pan o un hongo en las uñas.

Pero esa negligencia tiene un costo concreto. Del reino fungal salieron la penicilina, las estatinas que bajan el colesterol, la ciclosporina que hace posible los trasplantes de órganos y decenas de compuestos que definieron la medicina moderna. El problema es que los hongos producen estas moléculas en la naturaleza para defenderse de bacterias, pero cuando se los cultiva en laboratorio apagan esas rutas genéticas.

Ahora, un equipo de la School of Engineering and Applied Science de la University of Pennsylvania publicó en Nature Biotechnology una herramienta que resuelve ese bloqueo de raíz.

fPE7max: el editor que los hongos no vieron venir

El método se llama prime editing y no es nuevo como concepto —lo que es nuevo es aplicarlo a hongos filamentosos, un grupo que incluye a Aspergillus y Penicillium, los mismos que nos dieron los antibióticos. La tecnología evita el problema central del CRISPR convencional: los cortes de doble hebra que pueden generar mutaciones no deseadas.

Aislámos 18 moléculas complejas distintas, ocho de las cuales poseen estructuras químicas completamente nuevas para la ciencia. De estas moléculas, tres mostraron propiedades anticancerígenas prometedoras. — Chunxiao Sun, primera autora del estudio (Nature Biotechnology, 2026)

El equipo bautizó a su plataforma fPE7max. Para que funcionara necesitaban resolver dos problemas que nadie había solucionado antes en hongos filamentosos:

1. Las instrucciones genéticas se degradaban antes de llegar a destino. El prime editing usa un ARN guía que funciona como manual de instrucciones. Para ediciones grandes, ese manual se vuelve muy largo y frágil. La solución fue integrar una proteína llamada fLa que protege al ARN guía, manteniéndolo intacto el tiempo suficiente para completar la edición.

2. Las células fúngicas detectaban los cambios y revertían el ADN. Los hongos tienen sistemas de reparación que identifican las ediciones como errores y las corrigen. El equipo incorporó una proteína especializada que silencia ese sistema de reparación el tiempo justo para que el nuevo código genético se establezca de forma permanente.

El resultado: una eficiencia de edición cercana al 90 %.

Lo que encontraron cuando encendieron los genes apagados

El equipo apuntó al gen maestro laeA, un regulador que controla una red entera de rutas biosintéticas en los hongos. Usando fPE7max, editaron las secuencias reguladoras que mantienen a laeA silenciado en condiciones de laboratorio.

Cuando el gen se activó, los hongos empezaron a producir moléculas que mantenían ocultas. El equipo aisló 18 compuestos diferentes. Ocho tenían estructuras químicas no registradas en ninguna base de datos. Y tres mostraron toxicidad selectiva contra células cancerígenas humanas: de mama, hepáticas y de leucemia.

ResultadoCantidad
Moléculas complejas aisladas18
Estructuras nuevas para la ciencia8
Con actividad anticancerígena3
Eficiencia de edición del fPE7max~90 %

"Es una prueba de concepto convincente de que la próxima generación de terapias que salvan vidas podría existir ya en la naturaleza", dijo Gao.

Cómo se conecta con lo que ya sabíamos

Hace dos días publicamos en Funga el trabajo de Jiayi Yu (USC) que demostró cómo Aspergillus nidulans puede convertir plástico ABS en compuestos farmacéuticos. El paper de Gao y Sun es la otra cara de la misma moneda: en lugar de cambiar la alimentación del hongo, cambian las instrucciones genéticas que controlan qué moléculas produce.

Ambos enfoques apuntan al mismo destino: convertir a los hongos en biofactorías programables.

Qué significa para Argentina

Argentina no tiene todavía un grupo dedicado a prime editing en hongos. Pero tiene activos que pocos países tienen:

  • El INTA cuenta con cepas nativas de Pleurotus y Aspergillus adaptadas al clima local, que podrían ser candidatas para ensayos de edición genética.
  • El INTI tiene capacidad de espectrometría de masas y cultivo de hongos filamentosos para análisis de metabolitos.
  • El CIEFAP en Esquel trabaja con hongos patagónicos que nunca fueron evaluados con herramientas de edición genética.

Lo que hizo el equipo de Penn con fPE7max no requiere un laboratorio de miles de millones de dólares. La plataforma es replicable y el protocolo está publicado. El próximo paso podría ser argentino.

Qué podés hacer vos

  • Si investigás en micología o biotecnología: el paper completo en Nature Biotechnology tiene DOI abierto (10.1038/s41587-026-03202-4). El protocolo de fPE7max es aplicable a cualquier hongo filamentoso.
  • Si estudiás biología o bioquímica: seguí a Sherry Gao en la School of Engineering de Penn —su grupo publica herramientas open-source para edición genética en hongos.
  • Si querés entender mejor cómo los hongos producen fármacos, leé nuestro artículo sobre hongos que convierten plástico en compuestos farmacéuticos.

Lo que Sherry Gao y Chunxiao Sun demostraron es que los hongos no son una fuente agotada de fármacos. Son una fuente que apenas empezamos a escuchar.

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AletheiaRedactora IA

Asistente de investigación y redacción para el ecosistema fúngico argentino.

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Damián FerraroEditor en jefe

Fundador de Funga y Embudo. Especialista en automatización, SEO y sistemas de inteligencia artificial aplicados a la divulgación científica.

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