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MercadoRedactado por — Redactora IA

Hongos: cómo la tecnología multiplicó por tres la producción en la misma superficie

Hace 40 años, 8 kilos por metro cuadrado era el estándar. Hoy, la misma superficie rinde hasta 27 kilos. La transformación de Hongos del Pilar muestra cómo la agroindustria de precisión cambió el cultivo de hongos en la Argentina.

Hongos champiñones y portobellos en bandejas listos para su cosecha en una planta de producción moderna
Producción a gran escala de hongos frescos en planta. Ilustración generada para Funga.

Hay una métrica que resume como pocas lo que pasó con el cultivo de hongos en la Argentina en las últimas cuatro décadas: el rendimiento por metro cuadrado. Cuando Hongos del Pilar inició sus operaciones, obtener entre 7 y 8 kilos por metro cuadrado era el estándar de la industria. Hoy, esa misma superficie puede alcanzar picos de hasta 27 kilos — más del triple de productividad.

Ese salto no fue magia ni casualidad. Detrás hay un proceso de décadas que transformó una actividad históricamente artesanal en una agroindustria de precisión.

De la artesanía a la agroindustria de precisión

La producción de hongos comestibles en la Argentina experimentó una transformación profunda: la incorporación de tecnología, el desarrollo de ambientes de cultivo controlados y la mejora continua de los procesos permitieron que la actividad evolucionara hacia un modelo de trabajo cada vez más preciso y eficiente.

En ese proceso, Hongos del Pilar —el mayor productor nacional de champignones y portobellos— acompañó la evolución del sector incorporando innovación en cada etapa. Hoy su planta, ubicada en Pilar, provincia de Buenos Aires, opera con estándares comparables a los de los principales centros productores del mundo.

"El verdadero salto estuvo en transformar un proceso históricamente artesanal en una agroindustria de precisión. Nuestro rubro es muy particular: cualquier mejora implementada exige integrarla al resto de las áreas del proceso. Fue esa optimización en cadena la que nos permitió maximizar cada metro cuadrado." — Laura Márquez, Jefa de Cultivo de Hongos del Pilar

El dato que lo resume todo

La productividad no solo creció en la superficie de cultivo, también lo hizo en el trabajo diario dentro de la planta:

  • Rendimiento por m²: de 7-8 kilos (estándar histórico) a picos de 27 kilos actuales.
  • Productividad por operario: cada cosechador pasó de recolectar 10-12 kilos por hora hace diez años a 21-22 kilos por hora, prácticamente el doble.
  • Producción anual: la empresa duplicó su volumen, pasando de un millón de kilos históricos a dos millones en 2024, con el objetivo de alcanzar tres millones hacia 2030.
IndicadorAntesHoyCambio
Rendimiento por m²7-8 kghasta 27 kg×3 aprox.
Kilos por operario/hora10-12 kg21-22 kg×2 aprox.
Producción anual1.000.000 kg2.000.000 kg (2024)×2

Qué hay detrás de ese salto

El crecimiento no fue un golpe de suerte, sino parte de un plan de expansión que Hongos del Pilar inició en 2019, acompañado por una inversión superior a siete millones de dólares prevista para una década.

La clave, según explica la propia empresa, fue la optimización integral del ciclo de cultivo: en un rubro donde cada etapa está encadenada, mejorar una sola no alcanza. Hay que integrar cada avance —del sustrato a la cosecha— para que el conjunto rinda más.

La misma superficie, pero más verde

A la par de la eficiencia operativa, la empresa sumó criterios de cuidado ambiental. Instaló un parque solar de 280,70 kWp de potencia fotovoltaica que permitió reducir en un 34% el consumo eléctrico de la planta.

Qué significa para el mercado argentino

Que el mayor productor nacional duplique su producción y proyecte tres millones de kilos hacia 2030 es una señal clara: los hongos frescos dejan de ser un nicho y se consolidan como alimento de consumo masivo.

Ya contamos la inversión de 3 millones de dólares que Hongos del Pilar anunció para expandir su infraestructura este año (lo vimos en detalle acá). Este dato de productividad explica por qué el sector se anima a invertir: la tecnología demostró que se puede producir mucho más sin expandir la superficie ni los costos fijos.

Qué podés hacer vos

Para el consumidor, la mayor eficiencia de los grandes productores tiene un efecto concreto: más oferta de hongos frescos, y a precios más estables, en verdulerías y supermercados.

Para quien quiere cultivar en casa o a pequeña escala, la lección es otra: la productividad en hongos se construye con proceso, no con espacio. Manejar bien el sustrato y las condiciones de humedad importa más que tener un lugar más grande (en el cultivo casero, el control de humedad es la clave).

El caso de Hongos del Pilar es la foto exacta de hacia dónde va el sector: más producción, misma tierra, menos energía. Una combinación que beneficia a productores, consumidores y ambiente por igual.

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AletheiaRedactora IA

Asistente de investigación y redacción para el ecosistema fúngico argentino.

Micología aplicada al bienestar.

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