Micomateriales: qué son y por qué Argentina ya los produce con residuos agrícolas
Del micelio nacen materiales que reemplazan plásticos, cuero sintético y paneles de construcción. En Argentina, al menos cuatro desarrollos —Mycorium Biotech, MOSH, UNL-CONICET y Fungipor— ya producen biomateriales fúngicos a partir de descartes agroindustriales.

Los hongos no solo sirven para comer. Su parte subterránea —el micelio, esa red de filamentos que recorre el suelo— puede transformarse en materiales con propiedades asombrosas: flexibles como el cuero, rígidos como paneles de construcción, livianos como telgopor y completamente biodegradables.
Estos materiales se llaman micomateriales (o mycomaterials en inglés), y en la última década pasaron de ser una curiosidad de laboratorio a una industria incipiente con aplicaciones reales. Ya vimos cómo el micelio puede reemplazar al plástico a nivel científico; ahora veamos los casos concretos en Argentina. Lo más interesante: en Argentina ya hay al menos cuatro desarrollos activos, impulsados por científicas y científicos del CONICET y por emprendedores locales.
¿Qué es un micomaterial?
Un micomaterial se fabrica cultivando micelio sobre un sustrato sólido —generalmente residuos agrícolas como rastrojo de trigo, cascarilla de arroz, orujo de uva o aserrín— en condiciones controladas de humedad y temperatura. El hongo crece, sus hifas penetran y envuelven las partículas del sustrato, y en pocos días todo se convierte en un bloque cohesivo.
Dependiendo de la especie de hongo, el tipo de sustrato y el proceso de postratamiento (prensado, secado, tratamiento térmico), se obtienen materiales con propiedades muy distintas:
| Tipo | Aplicación | Propiedades clave |
|---|---|---|
| Espumas | Empaques, aislación | Livianas, ignífugas, aislantes térmicas/acústicas. Al final de su vida, pueden degradarse biológicamente sin residuos |
| Biotextiles | Marroquinería, indumentaria | Flexibles, cosibles, textura similar al cuero |
| Paneles rígidos | Construcción, muebles | Resistentes, biodegradables, baja huella de carbono |
| Ladrillos | Arquitectura | Compresivos, aislantes, compostables al final de su vida útil |
En todos los casos, hay algo en común: el material se cultiva, no se fabrica. Consume una fracción del agua y la energía que requieren los materiales sintéticos, y al final de su vida útil se descompone sin dejar residuos tóxicos.
El caso argentino: cuatro desarrollos, un mismo principio
1. Mycorium Biotech — el cuero que no viene de animales
En Rosario, un equipo de científicas del CONICET y la Universidad Nacional de Rosario creó Mycorium Biotech, una startup que produce un biomaterial textil a partir de micelio alimentado con descartes agroindustriales.
Adriana Clementz, investigadora del Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos de Rosario (Iprobyq/CONICET) y CTO de la startup, explica: «Hace más de una década que trabajo con diferentes especies de hongos y descartes agroindustriales. Esto permitió entender cómo crecen y cómo llevar el proceso a escala industrial».
El resultado es un material flexible, resistente y cosible, que en 10 días pasa de residuo orgánico a biotextil listo para marroquinería. Ya se aplica en accesorios y carteras, y el equipo apunta a expandirlo a calzado y ropa. Su ventaja clave: está diseñado para integrarse a las líneas de producción existentes, sin necesidad de modificar maquinaria industrial.
«No queremos reemplazar el cuero. Nuestro foco está en el fast fashion, la segunda industria más contaminante del mundo. Creamos un material biodegradable que intenta igualar en calidad y precio, sin dañar el planeta.» — Adriana Clementz, Mycorium Biotech
2. MOSH — packaging de micelio para reemplazar plásticos
La startup MOSH, fundada por Denise Peñella, produce embalajes a partir de micelio cultivado sobre residuos agrícolas reciclados de productores locales. El resultado son empaques resistentes, livianos, aislantes, hidrofóbicos y personalizables, que compiten directamente con los plásticos convencionales.
«El micelio no tiene límites, y nosotros tampoco», dice Peñella. «Nuestro objetivo es fusionar la naturaleza efímera del material con la atemporalidad de las ideas, diseñando un futuro tanto reflexivo como estéticamente poderoso».
3. UNL-CONICET — el reemplazo del telgopor
En la Universidad Nacional del Litoral, un equipo encabezado por Matías Sebastián Cabeza, Paula Sacripanti y Guillermo García desarrolló un biomaterial fúngico a partir de desechos agrícolas (rastrojos de trigo, cascarilla de arroz, residuos forestales) aglomerados con micelio.
El material imita las propiedades del poliestireno expandido (EPS, conocido como telgopor): es liviano, aislante térmico y acústico, ignífugo y resistente a impactos. Pero a diferencia del EPS —que tarda cientos de años en degradarse—, este biomaterial se descompone en semanas si se hidrata, o puede persistir indefinidamente si se mantiene seco.
4. Fungipor — la experiencia salteña
Desde Salta, Fungipor lleva más de cinco años fabricando embalajes, empaques y productos de diseño con un biomaterial elaborado con micelio de hongos y desechos orgánicos. Es el caso de más trayectoria en Argentina y demuestra que el modelo funciona a escala comercial.
¿Qué tienen en común todos estos desarrollos?
Todos operan sobre el mismo principio: en lugar de extraer recursos fósiles para fabricar plásticos, se cultiva un organismo vivo sobre residuos que de otro modo terminarían en un basural o serían quemados. El subproducto es un material útil, y al final de su vida puede volver a la tierra como nutriente.
A nivel global, empresas como Ecovative (EE.UU.), MycoWorks y Bolt Threads ya comercializan micomateriales a escala industrial, y en Funga seguimos de cerca estas aplicaciones tecnológicas de los hongos. Pero lo que ocurre en Argentina es particular: son desarrollos impulsados desde el sistema científico público (CONICET + universidades nacionales) que están haciendo la transición al mundo privado sin perder de vista el impacto social y ambiental.
Qué podés hacer vos
- Seguir a Mycorium Biotech — si te interesa la moda sustentable, están buscando partners para escalar producción
- Conocer MOSH — si tenés un emprendimiento que necesita packaging, el micelio puede ser una alternativa
- Leer el paper del equipo UNL — está disponible en el repositorio del CONICET
- Visitar Fungipor — tienen tienda online con productos de diseño hechos con micomateriales
- En Funga apoyamos la ciencia fungi argentina — cada vez que elegís productos cultivados localmente, estás apostando por un sistema productivo que entiende el valor de los hongos más allá del plato
Fuentes: Infobae — Moda sustentable: científicas argentinas crearon un biomaterial similar al cuero a partir de hongos (2025) · Perfil Fortuna — Empresa argentina transforma el mundo del packaging con micelio (2025) · IICA Bio-emprender — Hongos y desechos agrícolas para el desarrollo de bioplásticos (UNL-CONICET) · ACS Synthetic Biology — Uncovering the Design Rules for Sustainable Growth of Mineralized Mycomaterials (2025)
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